Hace una semana quedamos con unas amigas blogueras y nos apetecía cocinar algo para llevarlas, así que después de pensar mucho qué receta hacer nos acordamos de los macarons. Llevábamos mucho tiempo queriendo hacerlos y esta era la oportunidad perfecta. Eso sí, íbamos un poco a la aventura porque parece ser que esto de los macarons es todo un arte y era la primera vez que los hacíamos. El mago Gandalf nos hubiera llamado “insensatas” pero tuvimos suerte y nos salieron a la primera (bueno, un paso lo tuvimos que repetir varias veces pero al final salió).
¿Y qué son los Macarons? Son unos pastelitos de origen francés con forma de sándwich redondo. Están formados por dos tapas de textura crujiente en el exterior pero blandita en el interior y rellenos de lo que se quiera, crema, mermelada... Además entre sus ingredientes no hay harina, sino que principalmente lleva azúcar glas, almendra molida y clara de huevo.
Teníamos la receta que íbamos a utilizar, la de la chef inglesa Lorraine Pascale (
aquí podéis ver su receta), pero según la leíamos y estudiábamos nos surgió alguna duda, así que nos tocó investigar por Internet viendo videos y leyendo en otros blogs hasta tener la idea clara del proceso. Nos sirvió mucho el paso a paso que tiene hecho el blog
Las recetas de Sara.

INGREDIENTES para unos 24 (48 tapas)
- 125 gr. de azúcar glas
- 125 gr. de almendra molida
- 90 gr. de claras de huevo pasteurizadas (las venden en Mercadona)
- 2 cucharadas de agua
- 110 gr. de azúcar
- Colorante alimenticio
PREPARACIÓN
Mezclar el azúcar glas con la almendra molida tamizados con 40 gr. de clara de huevo. Cuando estén bien mezclados se añade el colorante si es que se quiere dar color.


Ahora llegamos a la parte complicada. De la cual no hay fotos por una serie de catastróficas situaciones que al final de la receta contaremos. Cuando los hagamos de nuevo las añadiremos.
Primero hay que hacer un almíbar:
Mezclar en un cazo el agua con el azúcar y ponerlo a calentar a fuego medio alto (en la vitrocerámica a 7/9). Es importante que una vez se empiece a calentar no se mueva. Cuando empiecen a salir burbujas hay que dejarlo cocer a la misma temperatura unos 2-3 minutos, hasta que el color deje de ser blanco/transparente y empiece a oscurecerse un poco (color caramelo muy claro). Otra comprobación es coger una paleta de cocina escurridora, meterla en el almíbar, sacarla y si se sopla y salen pompas, estará listo.
Dicen que tiene que cocer a 115º, pero como no todo el mundo dispone de un termómetro pues hay que medirlo un poco a ojímetro.
En esos minutos que cuece el almíbar tenemos que montar a punto de nieve 50 gr. de claras.
Justo en el momento en el que almíbar esté listo (también se llama a este momento “el punto de bola”) tenemos que ir añadiéndolo a las claras montadas por un lateral y muy despacio, a la vez que movemos con las varillas eléctricas sin parar.
Una vez incorporado del todo hay que seguir batiéndolo con las varillas eléctricas unos 3 minutos más. No se nos quedaron montadas del todo, sino con una textura como de yogur, pero nos dio buen resultado al hornear.
Incorporarlo a la mezcla que teníamos antes de azúcar, almendra y clara y remover con movimientos amplios hasta que se forme una masa homogénea. Ahora es cuando se ve el verdadero color del que se van a quedar, porque al añadir las últimas claras se queda de un color mucho más claro.


Meter la masa en una manga pastelera o, como en nuestro caso, en una bolsa para congelados con una boquilla en un extremo.

En una bandeja para horno colocar una lámina de papel vegetal y empezar a formar círculos con la manga pastelera, separados entre sí como mínimo 2 centímetros. Y colocando la manga perpendicular al papel. El tamaño de los círculos tiene que ser un poco más pequeño que el tamaño final de nuestros macaroons, ya que se expandirá un poco al reposar. Os aconsejamos que sean de más o menos de 4 cm de diámetro.

Una vez tengamos toda la bandeja llena de círculos hay que dejarlo reposar como mínimo 30 minutos. La razón de dejarlos esperar es curiosa, si se dejan reposar se forma una película sólida en la superficie, que hace que al hornearlos mantengan su forma y queden tan característicos. Como nos gustan mucho los experimentos decidimos demostrar esto haciendo un macaroon justo 5 minutos antes de meterlo al horno. Este es el resultado:

Cuando hayan reposado meterlos al horno a media altura a 150º calentando por arriba y debajo de 12 a 15 minutos. Estos estuvieron exactamente 14 minutos, pero depende de cada horno. Se sabe que están cuando la base se empiece a dorar.
Cuando se saque la bandeja del horno hay que dejarlos enfriar en la misma bandeja, y cuando estén fríos ya se pueden rellenar de lo que se quiera y disfrutarlos, porque están buenísimos. Nosotras por ejemplo usamos una mezcla de queso philadelphia con azúcar glas, otros los rellenamos de mermelada, y otros de crema de chocolate.



Problemas que nos ocurrieron y sugerencias:
- El almíbar:
En el proceso para hacer el almíbar es muy importante seguir los pasos que hemos dado porque si se echa antes de que esté en el punto de bola no saldrán. Una cosa que nos pasó fue dejar fuera del fuego el almíbar unos segundos antes de echarlo para que se enfriase y menudo desastre porque se solidificó muy rápido y aquello parecía caramelo.
- Añadir el almíbar a las claras montadas:
En este paso y si el almíbar está en el punto adecuado no se puede hacer de otra forma, hay que batir las claras con las varillas a la vez que se añade el almíbar por un lateral poco a poco (con poco a poco nos referimos a que vaya cayendo un chorrito de almíbar sin parar) y no dejar de remover cuando se haya añadido todo, continuar batiendo 2 o 3 minutos más para que se enfríe.
Entre errores en un paso y otro, tenemos que confesar que la mezcla de almíbar y claras nos salió bien al tercer intento (es decir, malgastamos 220 gr. de azúcar y 100 gr. de claras). Pero de los errores se aprende y así pudimos comprobar en qué fallábamos y poder contároslo para que no os pase lo mismo.